Seguro que tienes algún cable viejo guardado en un cajón, en el trastero o en el garaje. Alargadores que ya no funcionan, restos de instalaciones eléctricas, cables de aparatos antiguos o rollos que llevan años sin utilizarse.
Lo que quizá no sepas es que esos cables pueden contener cobre o aluminio, dos metales que tienen valor dentro del sector del reciclaje.
Pero aquí surge una pregunta muy habitual: ¿hay que quitarles el plástico antes de llevarlos a una chatarrería?
¿Qué tienen de valioso los cables eléctricos?
Aunque por fuera solo veamos una cubierta de plástico, en el interior de muchos cables encontramos conductores de cobre o aluminio.
El cobre es especialmente apreciado por su excelente capacidad para conducir la electricidad. Por eso se utiliza en instalaciones domésticas, maquinaria, motores y numerosos equipos eléctricos.
El aluminio también se emplea en determinados cables y conductores, especialmente cuando interesa reducir el peso.
Ambos materiales pueden recuperarse y volver a utilizarse en nuevos procesos industriales.
¿Merece la pena pelar los cables?
La respuesta es: depende del tipo de cable y de la cantidad que tengas.
El cobre limpio y separado del aislamiento suele alcanzar una valoración por kilo superior a la del cable recubierto, ya que este último contiene una parte de plástico que también pesa.
Sin embargo, retirar manualmente la cubierta puede llevar bastante tiempo, especialmente cuando se trata de cables finos o de pequeñas cantidades.
Por eso, no siempre merece la pena hacerlo en casa. Existen procesos especializados que permiten separar los metales de sus recubrimientos para facilitar su recuperación.
Un error que nunca debes cometer: quemar los cables
Aunque pueda parecer una forma rápida de eliminar el plástico, quemar cables para recuperar el cobre es una práctica peligrosa y muy contaminante.
Al quemarse, los materiales aislantes pueden liberar sustancias perjudiciales para la salud y el medioambiente.
Tampoco conviene manipular cables que puedan estar conectados a una instalación eléctrica ni desmontar aparatos para extraer sus componentes sin los conocimientos adecuados.
Lo más sensato es dejar que la recuperación del metal se realice mediante procedimientos seguros y apropiados.
¿Qué cables se pueden llevar a reciclar?
Hay muchos ejemplos habituales de cableado que puede contener metales aprovechables:
• Restos de cable de instalaciones eléctricas.
• Alargadores deteriorados.
• Bobinas y recortes de cable de electricistas.
• Cableado retirado durante reformas.
• Mangueras eléctricas antiguas.
• Cables sobrantes de trabajos de mantenimiento.
Eso sí, cuando el cable forma parte de un aparato eléctrico o electrónico completo, puede necesitar una gestión específica como residuo de aparatos eléctricos y electrónicos.
Antes de tirarlos, descubre su valor
La próxima vez que encuentres una caja llena de cables antiguos, no los consideres automáticamente basura. Aunque ya no sirvan para su función original, pueden contener metales perfectamente aprovechables.
Y recuerda que no necesitas convertirte en experto ni pasarte horas retirando plástico para empezar a reciclar correctamente.
En Reciclajes Navasa, en Quart de Poblet, trabajamos en la compra y recuperación de cobre, aluminio y otros metales en Valencia, ofreciendo un servicio profesional, transparente y de confianza.
¿Tienes cables eléctricos viejos o restos de instalaciones en Valencia? Consúltanos antes de desecharlos. Te ayudaremos a valorar el material y a encontrar la mejor forma de reciclarlo.
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